Vivimos en un mundo donde el ritmo acelerado, el ruido y la sobreestimulación forman parte del día a día. Ante esta realidad, cada vez más empresas, escuelas, hospitales, aeropuertos, estadios y otros espacios públicos están incorporando las Wellness Room o Salas de Bienestar.
Lejos de ser una moda, estos espacios responden a una necesidad cada vez más evidente: contar con un lugar donde cualquier persona pueda hacer una pausa, recuperar la calma y cuidar su bienestar.
Una Wellness Room es un espacio tranquilo, privado y confortable pensado para ofrecer momentos de descanso físico, emocional o sensorial. Puede ser de gran apoyo para personas que experimentan ansiedad, estrés o sobrecarga sensorial, pero también para personas neurodivergentes, mujeres embarazadas, madres lactantes, personas con discapacidad o, simplemente, para cualquiera que necesite unos minutos de tranquilidad durante su jornada.
Más que un lugar de descanso, representa una nueva forma de entender la accesibilidad: aquella que también considera la salud mental.
¿Qué debe tener una Wellness Room?
No existe un modelo único, pero sí elementos que hacen que el espacio sea realmente funcional:
- Iluminación cálida y regulable.
- Buena acústica o aislamiento del ruido.
- Colores y acabados que transmitan calma.
- Mobiliario cómodo, ergonómico y accesible.
- Espacios amplios que permitan el desplazamiento de personas usuarias de silla de ruedas y otras ayudas técnicas.
- Ventilación y temperatura agradables.
- Posibilidad de controlar los estímulos sensoriales.
- Recursos como mantas, cojines, audífonos con cancelación de ruido, juguetes sensoriales, pelotas antiestrés o material para ejercicios de respiración.
- Señalización clara y accesible.
Lo más importante es que sea un espacio donde las personas se sientan seguras, cómodas y respetadas.
Incorporar una Wellness Room va mucho más allá de habilitar un cuarto. Es reconocer que el bienestar físico, emocional y sensorial también forma parte de la accesibilidad y que diseñar espacios para el cuidado de las personas es, en esencia, diseñar espacios para la inclusión.
Autor: Gloria Nocelo
